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DESCRIPCIÓN

Texto recogido de wikipedia que ha contado con la colaboración de don Mariano Esteban Caro, don José Luis Chico Arroyo y doña Carmen González Peinado

Origen: La fundación de Quismondo

En Quismondo, como en la gran mayoría de las pequeñas localidades españolas, no existe ninguna fuente histórica que haga referencia a su fundación, solo a través de la toponimia y la arqueología se puede obtener algo de información sobre el cuándo, el cómo y el por qué surge Quismondo. Por lo que respecta a la toponimia, los nombres más antiguos que se conservan en el municipio son los de origen árabe: Azarcones, Alcarabán y Aljama. De ellos, al menos el último está vinculado al periodo hispano-musulmán. En realidad se trata de un hidrónimo: arroyo Aljama que, como arroyo de Gualavisa (ambos afluentes del arroyo Grande), son de los pocos nombres de imposición árabe que han pervivido en el entorno de Quismondo. Por su parte, la información arqueológica procede de los trabajos de prospección llevados a cabo en el año 2008 en el municipio para la elaboración de su Carta Arqueológica y consiste básicamente, como también ocurre en los municipios circundantes24 , en material constructivo y cerámico.

A escasos 4 kilómetros al sur de Quismondo discurre el arroyo Grande, en cuyas riberas abundan restos cerámicos de muy diversas épocas, vestigios de una prolongada ocupación humana que llega hasta fechas recientes pero que se remonta al Calcolítico. Esta secuencia arqueológica, sin embargo, no se encuentra en Quismondo, donde la cronología de sus restos no va más allá de la Edad Media, esa ausencia de vestigios anteriores no se debe a la casualidad sino a una ocupación más tardía, debido a la escasa presencia de aguas superficiales en su suelo, una gran limitación para las sociedades agrícolas antiguas. Concretamente los fragmentos cerámicos más antiguos recogidos en el término municipal de Quismondo (en su mayor parte pequeños y rodados por efecto de la acción de los agentes atmosféricos y del laboreo) conservan restos de vidriado en colores verdes, melados y amarillos, un elemento cronológicamente revelador, ya que la cerámica vidriada es reintroducida en la España musulmana avanzada la segunda mitad del siglo IX25 . Tampoco es casual que en Quismondo estos restos cerámicos se localicen en zonas que han conservado nombres árabes, como ocurre en el entorno del arroyo Aljama, esta circunstancia no solo redunda en la complementariedad de la información proporcionada por la toponimia y la arqueología, sino que además estaría indicando que el inicio del poblamiento de Quismondo se produce cuando este territorio se integraba en al-Andalus. Otra interesante aportación de la modesta información arqueológica de Quismondo se encuentra en la distribución de sus yacimientos, ya que éstos presentan una clara disposición «vertical» (ver mapa: vestigios arqueológicos; en este mismo epígrafe), a ambos lados de un camino que cruzó de norte a sur lo que hoy constituye el término municipal, camino que en la actualidad, pese a que se ha borrado parte de su recorrido, conserva su continuidad en ambos sentidos: hacia el norte se adentra 10 kilómetros en los montes de Alamín y llega hasta las ruinas del castillo homónimo, ubicadas en un promontorio en la orilla sur del río Alberche; hacia el sur el camino cruza el arroyo Grande por el despoblado de San Silvestre, transita 35 kilómetros por la comarca de Torrijos y llega hasta la ciudad de Toledo. Por tanto, a partir de la información expuesta se puede concluir que el camino en cuestión, catalizador de los primeros asentamientos de Quismondo, ya existía en el siglo X y era la vía más directa de comunicación entre Toledo, capital de la Marca Media, y la medina y fortaleza de Alamín. En definitiva, el encinar primigenio que cubría el suelo de Quismondo se había ido abriendo a un espacio habitado en una zona cada vez más militarizada. Para entender las causas de tal transformación hay que remontarse a principios del siglo VIII:

En el año 711 un ejército musulmán, compuesto por árabes y bereberes, pone fin al reino visigodo en la Península Ibérica, al año siguiente toma Toledo, la capital del reino, sin apenas resistencia y cinco años después la práctica totalidad del territorio peninsular se encuentra bajo el dominio del Islam. Casi inmediatamente, las fuentes musulmanas se van a referir a este territorio con el término de al-Andalus.

Este nuevo estado establecerá, en el 719, su capital en Córdoba y en el año 756 Abd al Rhaman I pacifica el territorio y proclama el Emirato Independiente de Córdoba, para esas fechas los contingentes musulmanes se habían replegado al sur del Sistema Central, que se configura, con sus 400 kilómetros de longitud y sus 1500 metros de altitud, como el límite septentrional de al-Andalus en su zona central. Al norte de esta formidable muralla natural, queda fuera de control un territorio yermo, expuesto y de difícil defensa. No obstante, al-Andalus es la entidad política hegemónica en la Península Ibérica y la que ocupa mayor extensión. Mientras, en el confín de la franja septentrional de la península, se empiezan a gestar entidades políticas de pequeño tamaño, herederas de la sociedad cristiana hispano-visigoda alto-medieval.

Hasta mediados del siglo IX el Emirato se podía sentir razonablemente seguro dentro de sus fronteras, manteniendo a raya a sus declarados enemigos del norte contra los que lanzaba regulares aceifas. Sin embargo en el transcurso de los siguientes decenios la situación se irá tornando más inestable en la zona central de la frontera septentrional: la Marca Media andalusí. Si bien las entidades políticas del norte, los reinos cristianos, no suponen todavía una amenaza seria, sí causan alerta acciones como las emprendidas por Ordoño I (850-866), que ensancha las fronteras del Reino de Asturias repoblando localidades importantes como Tuy, Astorga, León y Amaya, y osa, además, llevar a cabo acciones bélicas contra el Emirato, ocupando transitoriamente Coria y prestando apoyo militar a la rebelión de los toledanos frente al poder central cordobés. Pero es el estado de rebeldía de Toledo lo que más alarma al Emirato cordobés. El emir Muhammad I (852-886) se empleó en sofocar la rebelión toledana cuando ésta alcanzaba enormes proporciones territoriales, y quiso atajar la inestabilidad de la zona estableciendo una red de fortificaciones destinada tanto a neutralizar a los toledanos como a reforzar la frontera septentrional; para ello, durante la segunda mitad del siglo IX, se emprende la reconstrucción de Talavera, se funda Madrid y Peñafora en la línea de frontera y también se funda Calatrava, a sur de Toledo. Alamín surgirá como consecuencia de ese plan, su fundación no lo recogen las fuentes que nos han llegado, pero sí lo mencionan por primera vez en el año 93026 . En esa fecha, bajo el califato de Abd al-Rahman III (912-961), la Marca Media era un territorio fuertemente militarizado y a las fortalezas mencionadas se unirán otras como Talamanca, Canales, Calatalifa, Olmos y Huecas.

A principios del siglo X ya se erigía la fortaleza de Alamín sobre el Alberche y se encontraba abierto el camino que la comunicaba con Toledo, un camino cada vez más transitado debido a la escalada militar que se vivía en esta zona de frontera por la amenaza que suponía la expansión de los reinos cristianos del norte. Alamín alcanzará su mayor relevancia durante la Taifa de Toledo, periodo en el que la fortaleza ejercerá la función de ribat, a donde acudirán voluntarios dispuestos a defender el Islam y a practicar la guerra santa.

A nivel más local y merced al contingente de residentes y combatientes que terminará acogiendo, Alamín contribuirá al desarrollo económico y al crecimiento demográfico del territorio que se extiende entre el Alberche y el Tajo, en la misma medida que lo hace la serie de innovaciones que se incorporan a las labores agrícolas, en especial la generalización, a partir del siglo X, de un artilugio hidráulico que permite explotar los acuíferos subterráneos: la aceña o noria de sangre, que accionada por tracción animal permite extraer a la superficie aguas subterráneas. La instalación de estos ingenios en el territorio que hoy constituye Quismondo permitirá aumentar considerablemente la disposición de recursos hídricos, dando a su suelo una capacidad productiva desconocida hasta entonces.

Aunque en las fuentes árabes la información relativa al poblamiento rural es muy escasa, sí se refieren a la alquería como la comunidad rural más elemental, y ésta debió ser la forma en la que aparecieron los primeros asentamientos de población en Quismondo: pequeñas comunidades constituidas por unas cuantas familias que ponían en explotación agrícola el territorio inmediato a su asentamiento. Teniendo en cuenta la disposición de los yacimientos de Quismondo no es arriesgado establecer el proceso de ocupación de su territorio. Como ya se ha mencionado en varias ocasiones, a escasa distancia al sur de Quismondo discurre el arroyo Grande, cuyas riberas acogieron, durante milenios, asentamientos de población. Uno de los puntos con mayor concentración de restos arqueológicos y que muestra una de las ocupaciones más antiguas e ininterrumpidas es el actual despoblado de San Silvestre. Es muy probable que este lugar fuera el principal foco difusor de población que empezó a asentarse en lo que hoy es el término municipal de Quismondo ya que el arroyo Aljama, donde se localiza el yacimiento más meridional del término, se encuentra a tan solo a 2 kilómetros de distancia, también cabe la posibilidad de que este primer asentamiento tuviera su origen en un asentamiento existente en la misma ribera del Aljama, probablemente desde la Alta Edad Media, localizado al oeste. Con independencia del origen, es fácil imaginar como una o varias familias van a terminar fundando una pequeña alquería en la confluencia del camino al que nos hemos venido referido, con el arroyo Aljama y poner en explotación agrícola el territorio circundante aprovechando, no solo las aguas del arroyo, sino también los abundantes acuíferos subterráneos existentes por medio de las novedosas aceñas. Tampoco es difícil de imaginar cómo nuevos grupos de familias se irán desplazando hacia el norte, siguiendo el camino y fijando nuevos asentamientos, favorecidos, no solo por la productividad agrícola que otorgan las aceñas al territorio, sino también por la demanda de productos agrícolas que exige Alamín, a tan solo 10 kilómetros de distancia y sin que exista, en ese espacio, ningún otro núcleo de población.
Las fuentes no permiten establecer una cronología más precisa para la secuencia de fundaciones de las primeras alquerías en el término de Quismondo, pero sí permiten deducir que sus primeros moradores se expresaban en árabe, asistían a la mezquita y no incluían entre sus alimentos ni el cerdo ni el vino…

Cinco o seis generaciones después de su fundación estas primeras alquerías en suelo quismondano van a recibir el impacto de la guerra, en el año 1085 el rey castellano-leonés Alfonso VI conquista Toledo, probablemente años antes ya había conquistado Maqueda y Alamín, y este territorio pasará definitivamente a la órbita cristiana, lo que obligará a la totalidad o mayoría de los residentes a abandonar sus casas, sus tierras y sus posesiones definitivamente y dirigirse hacia el sur, acompañando el repliegue de la España musulmana. Los años venideros fueron de alta inestabilidad en la zona, las razias almorávides castigaron casi anualmente este territorio, que, por una parte, dificultaba enormemente el proceso repoblador que intentaba consolidad la monarquía cristiana y, por otra, forzaba la expulsión de los escasos residentes musulmanes que se habían resistido a marcharse. Como consecuencia de ello, es muy probable que los primeros decenios del siglo XII estas primigenias alquerías quismondanas permanecieran prácticamente abandonadas, habrá que esperar al impulso repoblador de Alfonso VII, que adquiere especial vigor en la década de los 40, cuando el monarca procede a donar numerosas alquerías y labrantíos de éste territorio, para que Quismondo vuelva a acoger nuevos residentes, mayormente colonos procedentes del norte peninsular como se expone en el capítulo de la toponimia.

Los almorávides y los almohades siguieron atacando. Así, el Rey Alfonso VIII, en el año 1201 entrega Maqueda y las aldeas de su alfoz a la Orden de Calatrava, para que dicha orden las defendiera, Quismondo quedó adscrita al Régimen de Abadengo Calatravo.

La presencia de esta Orden Militar en el municipio dejó una antigua devoción a San Benito, se ha mantenido durante muchos siglos.

En el año 1434 pasó a los dominios de Don Álvaro de Luna.

El día 12 de enero de 1469, mediante Cédula real, Don Fernando de Aragón, con el consentimiendo de su prometida Doña Isabel de Castilla, entregó la villa de Maqueda y las aldeas de su tierra a Don Gutierre de Cárenas, para agradecer las gestiones que hizo para que los futuros Reyes Católicos, pudieran conocerse y así contraer matrimonio. En esta posición de Señoría Jurisdiccional, Quismondo permaneció hasta el año 1811.

Desde el siglo XV, Quismondo inició un camino de crecimiento. Hay noticias de que en este siglo se hicieron los edificios de la ermita dedicada a San Sebastián y la capilla de San Benito. La población, también por estas fechas decidieron celebrar puntualmente cada 14 de septiembre la fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz.

En el año 1576 algunos vecinos de Quismondo contestaron a un cuestionario que mandó realizar el Rey Felipe II. Fueron llamadas "Relaciones del Rey Felipe II", y son una rica fuente de información de la vida social, religiosa, económica y administrativa. Estos documentos se conservan en el monasterio de El Escorial.

Era Concejo Abierto con un único alcalde, al ser todos sus habitantes "pecheros". Su iglesia dedicada a Santa María de la Asunción era regida por dos sacerdotes. También hay documentos en el Archivo Histórico Provincial de Toledo sobre la adquisicón por parte de la Parroquia de varias obras de arte de estilo renacentista: un retablo dedicado a San Benito (año 1555)y una imagen de Santa Marina (1582), hechos por el entallador toledano Rafael de León y su yerno Luis de Villoldo; y también un órgano renacentista (1596), que vende a la Parroquia Melchor Miranda, organista de la Catedral de Toledo. Estas obras de arte de la época ya han desaparecido.

Durante este siglo Quismondo se mantuvo sobre los 500 habitantes, vivían de la agricultura (cereales) y la viña.

Llegado el siglo XVI, varios quismondanos marcharon al Nuevo Mundo, a tierras de México y Río de la Plata.

QUISMONDO EN EL CAMINO DE SANTIAGO: Según el "Repertorio de Todos los Caminos de España", escrito por Juan de Villuga en 1546 (Real Acdemia de la Historia, Registro 1101)el Camino Real, que cruza Quismondo (desde Novés hacia Escalona)era ruta obligada de Toledo a Valladolid, de Sevilla a León y desde Alicante a Santiago de Compostela.

En el año 1599, el municipio fue asolado por una epidemia de peste bubónica, causó la muerte a gran número de vecinos. En estos momentos tan angustiosos, los habitantes de Quismondo se encomendaron a San Roque, actualmente su Patrón. Mediante un voto de la población, decidieron celebrar su fiesta cada 16 de agosto y construir una ermita en su honor que fue inaugurada en el año 1632 (ver Voto a San Roque de 1632)

Corría el año 1643 cuando inauguraron una fuente-abrevadero para todos que abastecía de "agua potable y de buena calidad". En dicha fuente fue tallado un escudo, muy desgastado actualmente, que podría ser muy bien el de los Duques de Maqueda.

En el año 1671 se amplia la iglesia. La Torre mudéjar del siglo XVI se conservó y ha conseguido llegar hasta nuestros días. Se bendicen varias campanas y se hace la capilla dedicada a San Pedro, que se conoce como "el Votillo de San Pedro".

El siglo XVIII fue próspero para Quismondo. Su número de habitantes se amplía bastante (eran 160 vecinos en el año 1751) y la Parroquia organiza un buen número de cofradías. Había ya maestro de primeras letras también. El día uno de noviembre de 1755 se sienten en Quismondo los efectos del terremoto de Lisboa. Según el informe del Ayuntamiento (conservado en el AHN), la torre se "cimbreaba como un árbol", la iglesia y las casas se movían, los pozos se rebosaron y el caño reventó del agua que comenzó a salir. Muchos vecinos sufrieron vómitos, mareos y problemas en la vista. En el año 1788 el pueblo llegaba a tener 872 habitantes, según las relaciones del Cardenal Lorenzana.

Durante la Guerra de la Independencia Quismondo colaboró con 118 fanegas de trigo. Padeció la Batalla de Talavera, por ser lugar de paso hacia Madrid. En la finca del Quiribú (La Compánza) murió fusilado por las tropas francesas un joven quismondano de 23 años, llamado Victorio López Romero. Era guerrillero, y se enterró con todos los honores en la Capilla Mayor de la Parroquia.

El 3 de octubre de 1812, las autoridades y vecinos de Quismondo juraban la primera Constitución Española, con gran solemnidad y en medio de festejos populares.

Las medidas desamortizadoras de los gobiernos de mediados del siglo XIX hicieron desaparecer algunos objetos de plata con gran valor artístico.

En el año 1885 Quismondo sufrió una grave epidemia de cólera, causando la muerte a 101 vecinos entre el 14 de junio y el 18 de septiembre (en agosto fallecieron 55 personas). Murieron familias enteras: el 37,62% niños y el 55,44% mujeres.La edad media de las víctimas del cólera en Quismondo fue de 32,4% años. En el año 1900 la población de Quismondo subió hasta 1405 habitantes, y en el año 1930 creció hasta 1970. La Guerra Civil también hizo mella en esta pequeña localidad.

Comenzando la década de 1960 empieza a bajar la población del lugar, emigrando la gran mayoría hacia Madrid, pasando de 1758 habitantes en el año 1960 a 559 que llegó a ser en el año 1975.

Varios hijos ilustres de Quismondo hay que destacar en el siglo XX: en el mundo de los toros, nace un 4 de agosto Domingo González Mateos "Domingo Dominguín" (iniciador de la saga) y el gran picador Domingo Rodríguez "Rubio de Quismondo".

También dos eclesiásticos: El Padre Miguel del Castillo, misionero en el Congo durante muchos años, y Don Mariano Esteban Caro, Coronel Capellán del Ejército de Tierra, que en el año 1993 publicó un libro sobre la historia de Quismondo.

Poseen una dehesa pequeña y unos prados. Actualmente es tierra de labranza, las casas carecen de sobrados. Su pequeña producción vinícola es de gran calidad, se incluye en la denominación de origen Méntrida. Goza de clima seco, siendo muy agradables en su temperatura las estaciones de primavera y otoño.